Ese conjunto de sentimientos que solo el verano es capaz de generar

Ver como el sol se posa todo lo lejos que alcanzan tus ojos y sentir que atisbas una fotografía recién sacada del carrete de aquella cámara que por fin decidiste revelar.

Pasarte todo el día enfundado en tus chancletas, que las alpargatas sean tu prenda de gala y que la cerveza y el tinto de verano compongan una parte esencial de tu hidratación. Que el jamón sea un indispensable de tu comida y que en el mercado de abastos celebren que estás de vuelta.

El desayuno y esa tarta sin gluten que tanto extrañabas. El helado después de cenar. Mirar por el balcón y escuchar el silencio. El olor a no tener que hacer nada. La temperatura perfecta sentado en esa terraza mientras simplemente ves el tiempo y la vida pasar. El sentir que por fin no tienes prisa. Los únicos madrugones del año que ilusionan. La arena fría por la mañana mientras el amanecer calienta tus mejillas. El paseo en silencio con tu padre y decirte todo a través de la mirada. El guardar todos estos momentos en tu retina mientras sientes como tus baterías poco a poco se van cargando. Que la vitamina D haga su magia. El sentir que todo pasa, y que la paz, aunque sea solo por un rato, también puede existir

21 de junio. Escrito en la cama después de un día largo en la oficina mientras romantizas aquello que sabes que pronto llegará

Esa gente con la que volver a empezar

Supongo que algo que nadie te cuenta cuando empiezas una vida en un país nuevo, con únicamente una maleta llena de ropa, miedo e ilusión a partes iguales es la necesidad de elegir bien de quién te rodeas. Saber que esas personas serán las que conviertan tu nueva casa en hogar, y es que serán a las que llames para tomar una, dos o veintisiete cervezas y llorar cuando tengas un día de mierda y ese amigo que siempre estaba ahora solo pueda aparecer por FaceTime. También serán aquellas con las que te lances a celebrar tu primer cumpleaños lejos de tu familia, las que brinden por ti cuando algo salga bien, cuando te den esa promoción que tanto ansiabas, cuando seas tío por tercera vez o cuando veas que tu padre poco a poco se sigue recuperando 

Y es que ayer fue la máxima expresión de exactamente eso, fue el tener en casa a muchos de aquellos que hacen que esta isla del infierno sea un poco mejor, fue mirar a izquierda y derecha y sentirme bien rodeado, querido, y sobre todo, en tu casa, en paz y feliz. 

Sin duda mañana será un cumpleaños diferente, pero el fin de semana no podía empezar de una manera más especial 

~En londres, con una de mis primeras resacas emocionales en esta isla después de celebrar mi primer cumpleaños lejos de bilbao. Junio de 2026~

Londres y su efeméride

Supongo que esto también es parte del encanto de Londres. Su efemérides, el saber que todos estamos de paso y que un día vuelves llorando de la risa en un avión y que al siguiente lo único que quedan son las lágrimas al despedirte de los que han sido tus grandes apoyos en esta aventura. El que hizo que renombrarás Londres como la isla y el que eliminó el sufijo “del infierno” de esa frase que durante tanto tiempo te acompañó. Londres tiene estas cosas. El adiós como constante, el celebrar éxitos y el abrazar tristezas. Si no, supongo que no sería Londres 

Abril 2026 – Escrito en el trayecto de vuelta desde la estación de metro a casa tras el abrazo de despedida de uno de mis mejores amigos antes de su mudanza a NY

La feria, un intento de bailar sevillanas y una pechá a reír.

Y es que la vida, una vez más, es exactamente eso. Escabullirte de la rutina y de la realidad a base de risas, de flamenco, de bailar sevillanas – o por lo menos de intentarlo – y de beber rebujito, cerveza fría y gin tonic con hielos bien gordos. Volver caminando a casa mientras la lluvia parece, de manera cuanto menos poética, limpiar todos esos males, agobios, tristezas y llantos que los últimos meses cargaste en tu chaqueta. Esa lluvia que se mezcla con las carcajadas y el dolor de pies, con ver Sevilla desde un prisma distinto y no recordar la última vez que llegaste a casa a las 8 de la mañana de una fiesta. 

Recordar que el glamour y Londres molan, pero que sentirte bien rodeado mola más. Ser consciente de lo que tienes aquí y poder disfrutarlo hacen que cada vuelo, cada hora en la oficina y cada vez que decides no mandar todo al carajo y aguantar un poco más merezcan la pena, que con buenos amigos, buena comida, buen clima y la actitud correcta todo parece pasar. Quizás no lo haga, pero al menos lo parece. 

La vida es cortar el filete para luego pincharlo con una patata, aprender que aquí la cerveza se llama cortá y que el rebujito es peligroso, muy peligroso. Que es una bebida tan simple como deliciosa, que la manzanilla te arregla el estómago y que mezclada con seven up también te alegra el alma

Sevilla, y probablemente el sur en general son esa pausa que sabías que necesitabas y no encontrabas. Desconectar por un rato y apagar el cerebro unos días. Centrarte en ti, en disfrutar, en cantar y en bailar. En el bocadillo de jamón con aceite y en el atardecer en el coche camino a la que siempre será una esquina especial en el planeta. Fijarte en el sol posarse en una ventana y la ensaladilla de pulpo. Los puerros y el pescaito frito. Pisar la arena de la playa y dar unas bolas de golf mientras te paras a reflexionar. Llegas a la conclusión que siempre acabas pensando cuando te paras así sea cinco minutos. Que la vida es la leche, que a veces todo parece ser cuesta arriba pero que aún así con paciencia y buena compañía todo siempre acaba por salir bien. Que todo esfuerzo merece la pena y que la tristeza, los sacrificios y la sonrisa forman parte del camino. Que todo curte y que a veces también hay que darle al pause sin sentirse culpables por ello 

Escrito entre Sevilla, Huelva y el medio del océano en el vuelo de vuelta a casa – abril 2026

Vuela alto, Pelo Blanco

Hola abuela, 

Creo que no hay mejor forma de empezar este pequeño homenaje que dándote las gracias. Las gracias por todo lo que has hecho por todos y cada uno de los que estamos aquí. En mi caso, por ejemplo, por acompañarme junto con el abuelo cada dia con 3 y 4 años a mis clases de natación durante la guardería. Mirarte desde el agua mientras tiritaba era toda la paz que necesitaba. A mis hermanas, por las clases de natación sincronizada en la piscina de Palma, a Gontzal y a Pablo por demostrarles que por mucho que ellos jugaran a fútbol como los Angeles nadie sabia mas de eso que tu, y que Raul no tenia que ir a la selección, tu famoso arroz y las sobremesas en navidad.

Parecen ejemplos banales, y tal vez lo sean, pero estoy seguro de que todos los que estamos hoy aquí acordándonos de ti tenemos cientos de cosas por las que darte las gracias… Como olvidar las velas antes de cada examen / juicio o simplemente dia complicado. 

Junto con el abuelo, fuiste una adelantada a tu tiempo, viajaste a paris y aprendiste ingles. Quien no ha oido el famoso my taylor is rich o tus clases maestras de vocabulario anglosajon. Te aprendiste las normas de ortografía y gramática mejor que mas de uno de mis profesores del colegio. Tengo que confesarte tambien que fuiste la persona que mejor y con mas cariño me vaciló. Y es que seamos sinceros, pocas cosas te gustaban mas que una riña tonta que acabara con una risa bien larga. Pero sobre todo, si tengo que quedarme, y creo que una vez mas hablo en nombre de todos, con algo de ti es que nos enseñaste a querer, a ser buenas personas y a hacer el bien. A que se puede ser duro pero también justo y a que no hay edad para ponerte blusas de lunares ni con lazo

Bilbao tiene ahora un poco menos de luz sin tu pelo blanco, pero esa luz esta en los corazones de todos los que hemos tenido la suerte de disfrutarte. 

Te quiero mucho abuela,